25 de septiembre de 2022
La compañía denunció a ambos a la policía y ha rechazado devolverles su información, según cuenta el ‘New York Times’. Su objetivo era compartir con pediatras imágenes de aparentes infecciones de genitales

Mark, un ingeniero de San Francisco, sacó unas fotos del pene de su hijo con su móvil Android. Tenía una infección, aparentemente, y quería compartir su evolución con el pediatra. Mandó las imágenes al iPhone de su mujer. Dos días después recibió una alerta de Google: su cuenta había sido suspendida, con sus contactos, emails, fotografías, calendario y por supuesto su dirección. Había violado “gravemente” las políticas de la compañía y una de las posibles razones era ”explotación y abuso infantil”. “Oh Dios, Google probablemente piense que es pornografía infantil”, pensó entonces Mark, según contó al New York Times, que adelantó de esta historia.

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